LA RAZÓN DEL ENVEJECIMIENTO.

No existen enfermedades o dolencias sin que previamente haya un terreno ácido.

No puedes padecer falta de energía, resfriados, inflamación, úlceras o degeneración sin que haya ácidos metabólicos, dietéticos, respiratorios o del medio ambiente…

Por lo tanto si el propio cuerpo ayuda a equilibrar su pH, ¿Por qué razón enferma? Cuando comprendemos que el cuerpo es alcalino por diseño, pero sus funciones son acidificantes, entonces entendemos que el organismo necesita ayuda para poder mantener su propio diseño alcalino, ya sea a través del alimento, la bebida, el ejercicio, los pensamientos y los actos adecuados.

El conocimiento básico de que el cuerpo es alcalino por diseño y sus funciones metabólicas son acidificantes NO se enseña en la facultad de medicina. De hecho, los eruditos médicos actuales no saben absolutamente nada sobre la acidosis de los tejidos, o lo que yo llamo “acidosis tisular latente”, o sobre la causa de las enfermedades o dolencias.

¿Qué significa “acidosis tisular latente”?

Es la acumulación de ácidos dietéticos y/o metabólicos que no han podido ser eliminados correctamente a través de los cuatro canales esenciales de eliminación -intestinos, riñones, pulmones y/o piel– teniéndose que eliminar o acumularse en el tejido conectivo y/o tejido graso. El cuerpo debe eliminar de la sangre los productos de deshecho procedentes de la dieta y/o del propio sistema metabólico a través de estos cuatro canales de eliminación o la sangre perdería su isoestructura alcalina y el resultado sería la muerte.

Los sabios médicos actuales están totalmente equivocados cuando afirman que el cuerpo no necesita absolutamente ninguna ayuda para equilibrar su pH. El cuerpo necesita un suministro constante de alcalinidad, para bloquear o neutralizar los ácidos procedentes del entorno, el estrés, la dieta y el propio metabolismo.

El cuerpo produce cada día más ácidos de los que puede mantener. El metabolismo procedente de la dieta de un adulto normal genera de unos 50 a 100 “meq” de H+ o protones o ácidos por día, que deben ser excretados para mantener el equilibrio ácido-base del organismo.

El “meq” es un mili equivalente que significa la concentración de una sustancia por litro de solución, que se calcula al dividir la concentración en miligramos por cada cien mililitros de su peso molecular. Este proceso consta de dos pasos esenciales:

  1. la re-absorción del bicarbonato sódico filtrado o NaHCO3 y,
  2. la excreción de los 50 o 100 “meq” de H+ o protones o ácidos producidos diariamente por la formación de acidez cuantificable y NH4+ o amonio.

Ambos pasos involucran la secreción de H+ o protones o ácidos de las células renales a la orina. Esta es la razón del envejecimiento. Envejecer en realidad, es un proceso de fermentación o acidificación. El cuerpo posee un sistema alcalino de amortiguación que ayuda a mantener la alcalinidad, pero cuando se ve comprometido por un estilo de vida y dieta acidificantes comienza a padecer los síntomas de la enfermedad o dolencias causadas por los productos de desecho ácidos procedentes del sistema metabólico.

¿Como hace una persona para medir el ácido/base de la sangre cuando ésta siempre mantiene su delicado equilibrio del pH en 7’365?

Cualquier exceso de acidez proveniente de la dieta o del propio metabolismo es eliminado de la sangre y vertido al tejido conectivo para preservar su delicado equilibrio del pH. La bioquímica para mantener la alcalinidad de la sangre es bastante extrema. El cuerpo sacrificará todos los órganos y sistemas orgánicos que sean necesarios para poder mantener el delicado equilibrio del pH de la sangre a 7’365.

El cuerpo produce bicarbonato sódico como principal amortiguador de los ácidos dietéticos y/o ácidos metabólicos, para mantener la alcalinidad de la sangre y los tejidos.

En el cuerpo se necesitan veinte moléculas de bicarbonato sódico para bloquear y neutralizar una sola parte de ácido carbónico (metabolito o metabolismo) para poder mantener el pH de la sangre y/o los tejidos de 7’365 a 7´4. Esta es una proporción 20 a 1 bastante sorprendente.

Así que como puedes ver, tienes que aplicarte en serio y muy a fondo con la alcalinidad para poder mantener realmente las verdaderas necesidades del cuerpo.Esta es la razón por la que envejecemos o más correctamente deberíamos decir “fermentamos”, por exceso de acidez. De paso, yo añadiría, la causa de TODAS las enfermedades y la mayoría de las dolencias es el resultado de un exceso de ácido, NO de un exceso de base (alcalinidad).

Esto lo demostró Alexis Carrel en 1908 gracias a su experimento llevado a cabo con un corazón de gallina. Carrel recibió un premio Nobel por su investigación.

Pudo mantener vivo el corazón de una gallina durante más de veinte años hasta que decidió dejar de cambiarle las sales minerales alcalinas cada cuarenta y ocho horas. Lo que hemos aprendido gracias al trabajo de Alexis Carrel es que puedes mantener vivas las células del cuerpo indefinidamente si mantienes el nivel de sales minerales alcalinas diariamente.

La salud de las células humanas que conforman los tejidos y los distintos órganos, dependen directamente de los fluidos alcalinos en los que están sumergidos. La célula humana no soporta un nivel bajo de alcalinidad y jamás tolera NINGUNA condición ácida.

La célula comienza su transformación biológica, convirtiéndose primero en bacteria; segundo, transformándose en levadura; y en tercer lugar, transformándose en hongo, hasta que los elementos anatómicos de la célula organizada (microencimas) se liberan para llegar a formar parte de alguna otra célula organizada.

La Metáfora de la Pecera y los Peces

En el libro “La Milagrosa Dieta del pH” comparto lo que yo llamo la “metáfora de la pecera.” La metáfora de la pecera comienza con una pregunta. Y la pregunta es; “si el pez está enfermo qué harías, ¿tratarías al pez o cambiarías el agua?” La respuesta obvia es cambiar el agua.

¿Por qué? Porque la salud del pez depende directamente de la salud y calidad del agua en que nada. El pez es la célula humana y el agua es el fluido alrededor de la celula(s). El océano tiene un delicado equilibrio del pH de 8’3 que mantiene gracias a sus sales minerales alcalinas.

Nuestros fluidos internos son como el mar que se mantienen con las mismas sales minerales alcalinas; sodio, cloruro, magnesio, potasio y calcio. En la actualidad el pH del océano a causa del cambio climático ha descendido de 8’3 a 8’2.

Este gran descenso en el pH del mar ha generado problemas potenciales de salud en toda la fauna marina, incluyendo la perdida de arrecifes de coral. Lo mismo nos está ocurriendo a muchos de nosotros con el “calentamiento corporal”, ya que los ácidos metabólicos nos están causando la perdida de masa ósea y muscular para poder mantener nuestro delicado pH de la sangre y los tejidos. El resultado es un despliegue de enfermedades que van desde la artritis, la osteoporosis, hasta el cáncer, y todo ello causado por la acumulación de ácidos dietéticos y/o metabólicos que el cuerpo NO ha podido eliminar.

La ciencia médica actual enseña que el pH de la sangre y el de la mayoría de los fluidos corporales se acercan al 7, que es cerca del neutro. Sugieren que el pH se halla bajo un control biológico muy estricto ya que todas las reacciones químicas que mantienen la vida dependen de ello. Enseñan erradamente que a menos que tengas serios problemas respiratorios o renales, el pH del cuerpo siempre se mantendrá en equilibrio sin importar lo que comas o bebas.

Normalmente, el pH de la sangre y la mayoría de los fluidos corporales poseen un pH alcalino de 7’365. Cualquier leve cambio en este pH es el resultado de los ácidos dietéticos y metabólicos que no han podido ser eliminados correctamente a través de los cuatro canales de eliminación; los intestinos, los riñones, los pulmones y la piel.

Cuando sobrecargamos nuestro cuerpo con un estilo de vida y dieta acidificante, este se estresa y provoca que los órganos de eliminación se colapsen, no solo causa disfunción y degeneración en los riñones y los pulmones, sino el colapso de los intestinos y la superficie de la piel.

Es entonces cuando las molestias o lo que llamamos enfermedad se manifiesta como efecto del origen ácido.

Todos tus órganos que filtran o eliminan los ácidos dietéticos y/o metabólicos, incluyendo los intestinos, la piel, los riñones y los pulmones comenzarán a colapsarse a causa de un exceso de acidez tisular y esto resultará en los síntomas que los médicos llaman enfermedad.

El peso y la Acidez

La vida depende de la dosis diaria de alcalinidad que reciba el cuerpo al ingerir alimentos y bebidas alcalinas. El ejercicio también es crucial a la hora de ayudar al cuerpo a eliminar los ácidos tisulares a través de los poros de la piel en forma de sudor. Cuando el cuerpo no puede eliminar sus propios productos de desechos ácidos lo que hace es almacenarlos en el tejido graso; por ejemplo, las caderas, los muslos y nalgas, la cintura, el pecho y el cerebro. El cuerpo acumulará más y más grasa para almacenar los ácidos corporales si el estilo de vida y la dieta no cambian a una dieta y estilo de vida alcalino.

Para aquellos que no están engordando a causa de la acidosis tisular, es fundamental mencionar que esto es el resultado del daño ocasionado directamente al sistema raíz del intestino delgado, que es dónde se generan las células madre. En un estado de acidosis tisular, estar bajo peso es más grave que tener sobrepeso. Al menos cuando tienes sobrepeso el cuerpo se está protegiendo de un estilo de vida y dieta acidificantes y puede revertirse con una dieta y estilo de vida alcalinos.

Una vez más, los médicos y otros eruditos no reconocen la “acidosis latente tisular.” Reconocen que hay una acidosis compensada y una acidosis descompensada. En la acidosis compensada el ritmo respiratorio aumenta para poder expulsar más ácido carbónico que hace disminuir el PCO2 a causa del reducido carbonato o HCO3. Cuando la frecuencia respiratoria ya no puede aumentar y los riñones ya no pueden incrementar su función de mantener la carga ácida proveniente de comidas ácidas o de hacer demasiado ejercicio, o incluso de sufrir demasiado estrés emocional, el pH de la sangre comienza a cambiar, de un pH7,365 a7’3, a un 7,2. Cuando la sangre alcanza el nivel de pH 7,1 (todavía un estado alcalino) el corazón se relaja y la persona entra en un estado de coma y muere. Existe un ritmo u oscilación diario de este sistema ácido-base, fluctuaciones de los fluidos corporales.

El pH de la Orina

Los ácidos almacenados se movilizan del tejido conectivo y de los espacios de Pishinger mientras dormimos.

Estos ácidos alcanzan su máxima concentración (fluctuación base) en este fluido, y por lo tanto en la orina, a las dos de la mañana. El ácido contenido en la orina refleja directamente el ácido contenido en el fluido de los espacios de Pishinger, los compartimentos del fluido extracelular del cuerpo. Por otro lado, los espacios de Pishinger se vuelven más alcalinos hacia las dos de la madrugada (inundación base) ya que es entonces cuando se genera más bicarbonato sódico o NaHCO3 por las células que recubren el estómago para alcalinizar los alimentos y la bebida que hemos ingerido. Si la orina no es alcalina a las dos de madrugada, definitivamente te hallas en un estado ÁCIDO y falto de reservas alcalinas necesarias para poder mantener el diseño alcalino del cuerpo. Es entonces cuando la enfermedad o el malestar es inminente. El pH ideal de la orina debiera ser de 7,2 a 8,4.

Según algunos médicos eruditos, en el caso del agua, se debería tener en cuenta el hecho de que el agua alcalina es muy común en muchos países occidentales, pero según su conocimiento, no ha protegido a ninguno de estas enfermedades y desequilibrios que se dan tanto en cualquier parte de Estados Unidos o en Europa.

La Acidosis y la Enfermedad

Aquí es dónde la ciencia médica muestra su falta de comprensión en cuanto a la bioquímica del cuerpo y a la investigación científica que tanto yo como otros hemos llevado a cabo, habiendo documentado los beneficios de vivir, comer y beber de modo alcalino. Lo siguiente son solo algunas referencias documentadas que muestran la necesidad de llevar un estilo de vida y dieta alcalina:

Recientemente en octubre del 2009, un estudio llevado a cabo por la prestigiosa Universidad de Cambridge, publicó en la altamente respetada Revista Británica de Nutrición (British Journal of Nutrition) la siguiente afirmación:

El concepto de ‘acidosis’ inducida por la alimentación como causa de enfermedad ha sido un tema de interés desde hace más de un siglo. El presente artículo revisa la historia de nuestra evolución en cuanto a la comprensión del pH fisiológico, el apoyo fisiológico del concepto de ‘acidosis’, las causas de la ‘acidosis’, cómo se reconoce, sus efectos a corto plazo al igual que su relevancia clínica a largo plazo como medida preventiva, y la investigación de apoyo para normalizar el pH. La investigación disponible demuestra convincentemente que la acidosis inducida por la dieta es un fenómeno real, y que tiene un efecto fisiopatológico clínico a largo plazo significativo, que debería reconocerse y contrarrestarse potencialmente por medios dietéticos.1

Los investigadores, Pizzornoa, Frassettoa y Katziger han identificado claramente que la acidosis (aumento de ácidez en sangre- pH por debajo de 7,365) es una amenaza muy real para nuestra salud).

Más aún, mi investigación me ha demostrado que los efectos de la acidosis pueden contribuir directamente al desarrollo de varios tipos de cánceres2, 3, artritis4,osteoporosis5, enfermedades cardiovasculares6, diabetes7, depresión/disfunciones psicológicas8, enfermedad de Crohn9, enfermedades renales10. Sí, todos los mayores asesinos de nuestra sociedad occidental y toda una pila más.

Además, mi experiencia y la experiencia de quienes han puesto en práctica mi estilo de vida y la dieta del pH milagroso durante doce semanas, me demuestran significativamente que vivir un estilo de vida y seguir una dieta alcalina asimismo, también contribuye a perder peso/grasa, aumentar musculatura (también demostrado científicamente), aumentar el nivel de energía, aumentar la libido, mejorar la piel y más.

 

fuente: http://blog.alkalinecare.com/2012/11/16/podemos-sufrir-de-alcalosis-o-alcalinizarnos-en-exceso/

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